CONOCE LA HISTORIA DE ABISAI
💙 Mi historia – Abisai Hernández Alcantar
Mi nombre es Abisai Hernández Alcantar. Nací el 22 de enero de 2003 en Monterrey, Nuevo León, México.
Mi llegada al mundo fue mucho antes de lo esperado. Nací con apenas cinco meses de gestación, pesando solamente 925 gramos y midiendo 25 centímetros. Desde el primer momento comenzó una gran lucha por mi vida.
Al nacer fui diagnosticado con microcefalia y parálisis cerebral infantil con cuadriespastia, condiciones relacionadas con la falta de oxígeno que sufrió mi cerebro. Desde entonces, mi vida y la de mi familia cambiaron para siempre.
Hoy tengo 23 años. No puedo ver, caminar ni hablar y dependo completamente del cuidado de mis padres. Puedo escuchar un poco y, aunque no puedo expresar con palabras lo que siento, quienes me conocen saben que también tengo mi propia manera de comunicar amor y alegría.
Me encanta escuchar a los niños. Sus voces y sus risas me hacen feliz. También disfruto muchísimo estar en el agua; es uno de esos momentos en los que puedo sentir tranquilidad y libertad.
Mis padres son Juan Antonio Hernández, originario de Durango, y Azucena Alcantar, originaria de Aguascalientes. Ellos han sido mis brazos, mis piernas, mis ojos y mi voz durante toda mi vida.
Somos una familia misionera de una iglesia bautista en Monterrey. A pesar de mis limitaciones, mis padres nunca permitieron que mi condición fuera un impedimento para conocer el mundo y compartir nuestra fe y nuestro amor con otras personas.
He tenido la oportunidad de recorrer los 32 estados de México y también de viajar a Belice, Colombia y Guatemala. Mi silla de ruedas nunca ha significado que mi vida tenga que quedarse detenida en un solo lugar.
Mi camino no ha sido sencillo. Ha habido hospitales, momentos difíciles, preocupaciones, cansancio y muchas pruebas. Pero también ha estado lleno de amor, personas maravillosas, viajes, sonrisas y experiencias que han dejado huella en nuestras vidas.
A través de nuestra labor como familia misionera he podido estar rodeado de muchos niños. Tal vez yo no pueda hablarles, correr o jugar como ellos, pero puedo sentir su presencia y disfrutar sus voces. Ellos también han sido una parte muy especial de mi vida.
Quiero agradecer especialmente a mis padres.
Papá, gracias por ser mi guía, mi ejemplo y por llevarme contigo sin importar las dificultades del camino.
Mamá, gracias por ser esa guerrera que nunca se rinde. Gracias por cuidarme, luchar por mí y encontrar fuerzas incluso en los momentos más difíciles.
Mis padres me enseñaron que una discapacidad no disminuye el valor de una vida.
Yo no puedo hablar, pero mi vida tiene una historia que contar.
No puedo caminar, pero he recorrido lugares que jamás imaginé conocer.
No puedo ver el mundo con mis ojos, pero he podido sentirlo a través del amor de quienes me rodean.
Mi nombre es Abisai, y mi historia es una historia de lucha, fe, amor y esperanza. 💙
Hoy, Fundación Vestir Esperanza comparte mi historia porque existen muchos niños, jóvenes y familias que también enfrentan grandes desafíos y necesitan saber que no están solos.
Cada historia merece ser escuchada. Cada vida tiene valor. Y cada pequeño gesto de amor puede convertirse en una enorme esperanza.
🧸 Fundación Vestir Esperanza
“Transformando elegancia en esperanza para nuestros niños.”